EEUU contra el coronavirus: cuando manda el mercado.

Foto: AFP

Por: José David País Santamaría.

Es un hecho: el coronavirus avanza en EEUU, amenazante e indetenible. En el resto del mundo la situación no es más alentadora, pero los extremos que se aprecian en la nación norteña merecen un análisis aparte.

Desde el principio se veía venir la catástrofe, cuando luego de los primeros contagios, el magnate que gobierna desde la Casa Blanca declaraba en tono confiado que todo estaba bien y nombraba a su vicepresidente Pence, un hombre que no tiene fama de eficiente, al frente de una flamante Fuerza de Tarea contra el coronavirus.

Tan efectivo ha sido el trabajo de este equipo que, menos de una semana después, más de la mitad del territorio de EEUU reporta contagios y los casos crecen de manera exponencial, obligando a medidas extremas como el despliegue de la Guardia Nacional en áreas suburbanas de Nueva York y la decisión de los jefes militares de realizar sus reuniones por videconferencias, para limitar los “contactos sociales” potencialmente contagiosos.

Pero Trump y Pence siguen diciendo que todo está bien, y si, es posible que para ellos lo esté. Tan seguros se sienten tras los muros (ahora en ampliación) de la Casa Blanca, que su agenda no incluye por estos días recorridos por hospitales; seminarios de preparación de cuadros, ni informaciones oportunas a la población sobre las cifras reales de enfermos, que por cierto, desde el comienzo comenzaron a ocultar.

En cambio, el 10 de marzo, el magnate y su primer subalterno se reunieron con los CEOs (Presidentes) de las compañías de seguros médicos para tratar el caso del coronavirus, en medio de su “expansión” por los EEUU. Los temas tratados no se hacen públicos, pero de lo poco que se dice y de lo que se puede suponer, estamos seguros que no fue la salud del pueblo estadounidense el tópico central, sino los mecanismos para mantener funcionando un sistema de salud centrado en el mercado, en medio de una epidemia.

Quizás es esta la causa de que EEUU sea, por mucho, el país más vulnerable al coronavirus. La atención de salud y todos los sistemas de asistencia social están en manos privadas. No se puede mover una aguja sin revisar quien paga por ella y en medio de una pandemia, hace falta saber a quién se le pasará la factura por los gastos en análisis, ingresos, traslados en ambulancias, cuidados intrahospitalarios, etc., en fin, toda la gama de servicios que se deriva de un derecho humano básico: recibir una atención de salud digna, universal y gratuita.

Pero muy pocos criticarán a EEUU por esto y otros menos sabrán estas verdades. Incluso puede que haya algunos dentro del patio que no entiendan la suerte que tenemos de haber nacido en esta isla bella y rebelde, donde el Estado y el pueblo son una misma cosa en defensa de la salud y la vida. Aquí no mandan los tecnócratas del “medicare” ni los CEOs; aquí hay un Gobierno que funciona por y para su gente y que cuando ni siquiera la enfermedad había salido de China, ya trabajaba para su prevención y en la ayuda a ese pueblo hermano.

Sentimos preocupación por las familias cubanas que viven al otro lado del estrecho de Florida y esperamos que todo salga bien. Desde acá trabajamos desde ya para conseguir una vacuna y nuestros médicos y enfermeras, el pueblo todo, dará lo mejor de sí para proteger la vida de los cubanos, mientras en otras partes se piensa en las ganacias y el dinero.

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