Armas para la “Guerra de los Mundos”.

la-guerra-de-los-mundos2

Por: José David País Santamaría.

Tomando como referencia una frase usada por la colega Arleen Rodríguez en un artículo(1) reciente sobre el tema que pretendo tratar, y un criterio propio sobre el mismo, quiero dedicar este trabajo a brindar armas para “la Guerra de los Mundos”.

Lo primero es definir de qué mundos estamos hablando.

De un lado, adverso al nuestro, se haya el mundo desde el cual nuestra realidad es oscura y borrosa. Donde las imágenes de Cuba siempre son sobre nuestros defectos y carencias; donde se distorsiona la verdad y se blande la mentira para presentar una nación en ruinas; sin futuro, mal gobernada, mal administrada y mal enrumbada. En ese mundo, todos los que vivimos bajo el sol de Cuba tenemos pocas opciones: o somos represores castristas, o somos «activistas» por la libertad, o estamos locos por soportar tanto desastre.

Del otro lado, donde estamos nosotros, está el mundo de los cubanos, sin lentes desenfocados ni ediciones pagadas con dinero yanqui. Nuestro mundo no es fácil. No es un mundo de abundancia, ni lujos para la mayoría. Es el de la resistencia diaria y masiva de todo un pueblo que ha pasado todas las pruebas, hasta las de la Naturaleza, y persiste en el rumbo de sus padres y abuelos. Un rumbo trazado con mártir sangre y el sacrificio de generaciones enteras.

En este mundo trabajamos por un país mejor, con imágenes claras y diáfanas. Construimos, levantamos, luchamos, a veces erramos, pero no desistimos. Este es el mundo de la mayoría de los cubanos, y existe tanto dentro como fuera de los límites geográficos de nuestro archipiélago.

Ambos mundos se hayan en antagónica contradicción, signados por la lucha de clases y el apetito de dominación de una potencia imperial, contra la soberanía y libre determinación de millones de cubanos, que por mayoritaria decisión, no desean que EEUU decida el destino de esta tierra, ni tampoco pondrán sus futuros en manos de una oligarquía autoexiliada, que no deja de tener sus aliados dentro del patio.

El precio de la confrontación, del conflicto entre ambos mundos, es la existencia de esa realidad paralela que se pretende transmitir e imponer sobre Cuba. Hasta hace poco era difícil de percibir. Fuera de las redes digitales, ausentes por las limitaciones de conectividad, los cubanos solo recibíamos pinceladas de esa industria de la mentira, sustentada con fondos del Gobierno de EEUU, y de varias organizaciones dedicadas al cambio de régimen y a fungir como cajeros automáticos de terroristas y mercenarios.

Ahora todo es distinto. Hemos decidido soberanamente y somos capaces tecnológicamente de “conectarnos”. Los límites de la soberanía en sus aspectos culturales, políticos y hasta antropológicos, se han trasladado desde sus habituales posiciones delimitadas por la geografía y los tratados internacionales, hasta las manos de cada ciudadano, portadores de ventanas al ecosistema de internet, llamadas teléfonos inteligentes, por desgracia a veces más que sus usuarios.

¿Cómo hacer entonces? ¿Cómo combatir en la guerra de los mundos?

Solo algunas ideas muy generales. Cada cual será capaz de generar soluciones aun más creativas.

Se trata de una lucha de la verdad contra la mentira. Por ello hay que reiterar por todas las vias y de todas las maneras posibles nuestras verdades.

En esta guerra las municiones son los contenidos. Hay que generarlos. Hay que armarse de recursos de creación. Cada joven, por mencionar a la vanguardia, ármese de habilidades para producir contenidos. Aprendan a editar; a crear pequeños audiovisuales; a captar mensajes relevantes con sus fotos. Escriban sus valoraciones y juicios y júntenlos con elementos de diseño y creación audiovisual, para que refuercen su impacto.

Seamos seguidores unos de otros. Hagamos una red perfecta y de agujeros pequeños. No dejemos que ningún patriota combata solo. “Retuitiemos”, compartamos, “postiemos”, demos “like y share” a todo lo que luche por nuestro mundo. Seamos ecos de lo bello, de lo creativo, de lo revolucionario.

No caigamos en el juego de contestar a los “defensores” del otro mundo. No les regalemos audiencia ni seguidores. Si hay que contestar, hagámoslo con algo superior, desde nuestra altura, capaz de aturdirlos y hacerlos revolcarse en su mugre, pero sin mencionarlos ni dirigirnos a ellos directamente. No olviden que: en primer lugar, son minoría. En segundo, en su mayoría no están ni siquiera en Cuba. Tercero, ellos no tienen otra cosa que hacer que ladrar, que criticarnos, pero nosotros tenemos metas superiores, estamos construyendo y defendiendo un sueño de nación en su rumbo correcto.

No dejemos de estar presentes. Todos los revolucionarios a Internet. Todos a Twitter, Facebook, You Tube, Instagram, etc., pero también a las plataformas propias y a los foros de debate nacionales, dando relevancia a estos. No dejemos de soñar con plataformas propias, geniunas y soberanas. Piensen que no elegimos Facebook por libre decisión, se trata de una cuestión de hegemonía. Las plataformas occidentales nos han sido impuestas por el orden del mundo. No dejan de ser recursos al servicio del sistema que las creó. No olviden eso.

El tiempo es el factor más importante. Lo es para la mecánica que rige el universo, pero también para las redes y la “guerra de los mundos”. No perdamos tiempo en enfrentar una campaña de mentiras enemiga. No dejemos que otros cuenten las noticias. No dejemos que una verdad a medias sobreviva colgada de la desinformación y la falta de conocimiento sobre un tema. Actuemos rápido, resueltos y juntos. Seamos un coro. Los medios revolucionarios de información a la vanguardia. Los líderes al frente. Todos atentos al esfuerzo de difundir y defender las verdades. Nunca estamos solos.

Hay que llevar nuestro mundo a la red. Por años han primado las versiones del otro mundo debido a nuestra imposibilidad tecnológica y económica de proyectar nuestra verdad. Contra ese orden de cosas hay que luchar todos los días hasta revertirlo. Hay que hacer que cuando la gente busque a Cuba, encuentre el mundo que es, y no el que otros han dibujado.

Por ahora estas son algunas ideas. El mensaje final por el momento es que no olviden que ninguno de nosotros solos es tan fuerte como todos nosotros juntos. Que no olviden que somos una red. Somos la República digital; la Patria conectada; la Revolución continuada. Manos a la obra. A la espera del primer “me gusta”.

Referencias:

  1. http://www.cubadebate.cu/opinion/2019/02/03/la-nueva-guerra-de-los-mundos-y-un-video-de-diaz-canel-en-redes/#.XFmTKc0RbIU

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

Crea tu sitio web con WordPress.com
Primeros pasos
A %d blogueros les gusta esto: